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La Hiperplasia Benigna de Próstata: Tratamiento

El doctor Fernando Gómez Sancha, jefe del Servicio de Urología de Clínica CEMTRO, explica en este videoblog en qué consiste la Hiperplasia Benigna de Próstata, un tumor benigno que aparece en todos los hombres a partir de los 30 años y empieza a dar síntomas a partir de los 40, de forma que a los 60 años, la mitad de los hombres tienen síntomas de Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP).

Los síntomas se producen porque este crecimiento de la próstata obstruye la uretra y dificulta la micción.

Se calcula que 2 de cada 10 hombres se van a tener que operar a lo largo de su vida. Las dos intervenciones clásicas son: resección transuretral (cirugía endoscópica), la más común y la prostatectomía abierta para próstatas de gran tamaño. Ambas intenciones suponían gran sangrado y una experiencia vital traumática para el paciente.

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Pieloplastia por laparoscopia

 

La doctora Estefanía Romero, del servicio de urología de Clínica CEMTRO, explica en este videobglog en qué consiste la pieloplastia por vía laparoscópica, una técnica que sirve para corregir la estenosis de la unión pieloureteral (una estrechez de la unión entre la pelvis y el uréter). Suele ser una patología congénita que no se presenta hasta la tercera o cuarta década de la vida.

Los síntomas principales son: dolor lumbar tipo cólico (la estrechez provoca que la orina no pueda pasar del riñón a la vejiga y como consecuencia el riñón se dilata, apareciendo ese dolor); sangrado en la orina o cuadros de fiebre.

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Laparoscopia para el cáncer de próstata

El doctor Richard Gastón, del equipo de urología de Clínica CEMTRO y uno de los mayores expertos del mundo en cirugía laparoscópica, nos invita a entrar en el quirófano para ver cómo se realiza una laparoscopia para tratar el cáncer de próstata. Hace 16 años se convirtió en el primer cirujano en realizar una prostatectomía laparoscópica y hoy en día la practica a diario en la Clínica San Agustín de Burdeos, Francia. Es una técnica muy precisa para sacar la próstata y hacer una buena protección de la incontinencia y la impotencia. Actualmente el cáncer de próstata en el hombre es tan frecuente como el de mama en la mujer. Para los varones jóvenes en los que existe riesgo de evolución del tumor, el tratamiento más seguro y con menos riesgos funcionales es la cirugía laparoscópica. Con esta técnica se consiguen unos resultados excelentes, solamente un 2% de los pacientes intervenidos sufren incontinencia y entre un 80 y un 90% no sufren impotencia sexual.

Tratramiento para la litiasis renal

El doctor Luis LLanes González, del servicio de urología de Clínica CEMTRO, explica en este videoblog qué es la litiasis renal (piedras en el riñón) como él mismo asegura: “una de las enfermedades más antiguas conocidas en el ser humano”. Estos cálculos urinarios provocan el cólico nefrítico, “el dolor más severo que se produce”, que aparece en la zona lumbar y baja hacia los genitales. Habitualmente su tratamiento es quirúrgico: bien mediante litotricia renal extracorpórea o bien mediante técnicas mínimamente invasivas (las más conocidas son la cirugía percutánea renal y la ureteroscopia flexible). En ésta última se entra desde la uretra y se asciende hasta el riñón donde se rompe y fragmenta la piedra para extraerla. Es una intervención laboriosa que dura entre dos y tres horas. La recuperación del paciente suele ser rápida, normalmente en 24 horas se reincorpora a su vida cotidiana.

Cirugía de próstata con láser de Holmio

El doctor Fernando Gómez-Sancha, jefe del servicio de urología de Clínica CEMTRO, explica en el videoblog de urología en qué consiste la enucleación próstatica con láser de Holmio, la técnica quirúrgica para el tratamiento de la Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) mejor estudiada en la urología, con más publicaciones y la que demuestra más eficacia. El láser es una fuente de luz que permite cortar y coagular tejido prostático. Una técnica que se puede utilizar por vía endoscópica en próstatas de gran tamaño. Los pacientes ingresan por la tarde, se les opera, pasan la noche en el hospital y por la mañana se les retira la sonda: “la primera vez orinan con un poco de sangre, la segunda vez vino tinto, la tercera rosado y ya se pueden ir a casa”. Normalmente vuelven a la vida normal en 2, 3 días.